La fortuna permitió disfrutar de lo que hoy llamaríamos un clásico, que circuló más de treinta años hasta que no aguantó más; eso sí, bien cuidado. Alrededor de doscientos mil kilómetros con él en la familia le dan el privilegio de tener un lugar preferente entre las colecciones de fotos.
A quien a lo largo de estos años ha ido formándose para alcanzar los méritos académicos necesarios para su futuro profesional, Patricia, y a su madre, Catalina, que hace de ella una mujer rica en valores.