La sensibilidad artística despertó en forma de eclosión. Pasó de los dibujos a lápices de cera y trazos indefinidos a decorar con figuras pintadas a bolígrafo las mochilas de sus compañeras de colegio.
Mira con atención las pinturas de los museos y juega en sus cafeterías con lo primero que llega a sus manos de pianista.


